Los penes vienen y van

enero 10, 2019 en

Los penes vienen y van

Me he preguntado últimamente si las mujeres recuerdan

los penes

de sus parejas o amantes, tanto de buena como de mala manera, así como nosotros los hombres cuando vemos un culito, se ve rico y a la hora del polvo ¡Delicioso! Pero en otras ocasiones no lo es, pues es uno tan de malas que le toca lidiar con una vaca muerta.

El punto es que tengo metida en la cabeza la palabra

pene

pero no solo eso sino hasta dónde puede llegar la

morbosidad de una mujer.

El punto fue que días después decidí encontrarme con una muy buena amiga a la cual no veo hace mucho tiempo pero en las redes parecemos cotorras hablando día tras día, la conocí en la universidad, hubo “feeling” y desde ese entonces somos compinches, un amigo más, un

polvo fallido

pues no logramos vernos más allá que parceros, no éramos capaces de vernos las caras al

coger,

así que definitivamente, un amigo más.

Era uno de esos días calientes pero con llovizna como suele ser en esta ciudad, ella estaba sentada en el café que siempre visitábamos cuando estábamos jóvenes, no me sorprendía pues siempre fuimos sencillos y simples a la hora de buscar lugares para encontrarnos. Después de una breve charla y de saber sobre nuestras vidas a pesar que siempre estábamos al tanto de todo le recordé aquella ves que intentamos

tener sexo

, nos vimos con naturalidad a las caras y soltamos una carcajada.

Intentamos tener sexo

−Pero es que con ese

pipisito

suyo uno no siente nada – dijo ella mientras seguía riendo.

Nadie nace perfecto y en mi caso, bueno, no nací dotado pero ella no se quedaba atrás pues esas ronchas de sancudo que tenia de

senos

no eran para nada agradables, pero eso fue algo que me trague, no valía la pena decir ese tipo de cosas y más con lo susceptible que puede ser una mujer por muy amiga que pueda ser.

−Ah ¿entonces guardas una lista de

las vergas

que te llevas a la cama? – Pregunte para cambiar de tema.

−Pero por supuesto, todas lo hacemos, por muy feo que suene siempre comparamos y tengo dos en especial que nunca voy a superar. – Dijo sin pensarlo.
−Entonces cuéntame… − dije como medio sorprendido.
−Aunque no conozcas a ninguno de los portadores de tales penes tengo dos que me fascinan y como ya te dije no creo que nunca los vaya a olvidar porque es así, uno guarda el recuerdo de un

buen polvo

y de solo recordarlo me dan cosquillas allá abajo. Felipe es para mí el mejor pene que he probado, tiene uno curvo y como una flecha, cada vez que entraba en mi me estimulaba de una manera increíble y estar con él era un orgasmo asegurado. La tenía tan doblada que en algunas ocasiones me dolía pero a lo largo del tiempo me di cuenta que con esa verga me encantaba sentirla en cucharita porque la manera en que se deslizaba no había otra. Por otro lado estaba Andrés que lo tenía como un lápiz, fino y uniforme. No fue el mejor polvo que haya tenido pero si de pene hablamos se sentía bien porque era un tanto largo y en cuanto me descuidaba gustaba dármelo profundo, bien hasta el fondo y lo peor de todo es que llegaba, sentía que me daban un golpe en las entrañas al punto de sentir una puñalada.

Y así siguió por un buen rato contándome sus experiencias sexuales con Felipe y Andrés, era un poco impactante saber hasta dónde puede llegar la morbosidad de una mujer. Hay quien las ve tan sumisas, no sabe lo equivocado que puede estar pero tras esta conversación con mi amiga me di cuenta que hay temas que solo deben quedar entre mujeres así como nosotros los hombres de vez cuando, casi siempre nos rascamos los testículos al ver un buen culito menearse por ahí. Y bueno señoritas ¿Han rajado o admirado el pene de sus parejas o amantes con sus amistades? ¿Los penes vienen y van? Si la respuesta es un sí dejen un comentario contándonos un poco de esas matrancas o de esos pinguitos como el mío.

Pinguitos como el mío

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