Confesiones: sexo y webcam

enero 31, 2019 en

Los penes vienen y van

No puedo recordar con exactitud cómo empezó esto, solo puedo deducir que

me encanta follar,

me derriten

las vergas

y

las vaginas,

me enloquece jalarla o ver mis dedos perderse dentro de la piel.

El sexo me enferma

pues llega hasta tal punto que me obsesiona y se vuelve parte de mi vida diaria, porque sin exagerar todos los días debo

venirme,

sea por tener un

gran pene

dentro golpeándome, por tijerear con otra mujer hasta que me arda

el clítoris

o simplemente por una rica manoseada.

Eran muy pocas las personas que me entendían y lograr relacionarme era casi imposible. Toda esta obsesión llegó hasta tal punto que busqué en otros medios darle fin a esto pero por más que lo intenté no llegué a darle paz a esta necesidad que mi cuerpo pedía a gritos.

Necesidad que mi cuerpo pedía a gritos

Siempre he sido devota y he puesto en manos invisibles mi camino y mi vida pero de alguna manera mis palabras fueron escuchadas y cierta persona llegó a mi vida con la mejor actitud y unas

ganas de follar

insaciables. Puedo decir que nos enamoramos porque encontramos complemento en lo que él y yo teníamos.

El tiempo y

los polvos

fueron pasando y junto a él logré entender mi ambiciosa

ninfomanía.

Con el pasar de los años queríamos más e iniciamos a darnos a conocer en los medios digitales como una

pareja webcam

la cual solo se dedicaba a hacer lo que más nos llenaba el alma, follar, darnos hasta que el cuerpo no diera más y se convirtió en nuestro modo de vida.

Nos encantaba

compartir nuestros cuerpos

con todas las personas que nos veían, hombres, mujeres o viejos, no nos importaba, para nosotros era normal porque logramos entender la vida ya no era como la pintaban en los cuentos de hadas, perfecta y tranquila. La vida estaba llena de críticas y de personas que nunca iban a aceptarte por ser diferente para la visión ajena, afortunadamente nos acoplamos a ello, aceptamos que éramos unos

adictos al sexo

que les encantaba que los vieran besarse, tocarse, penetrarse, eyacularse y hasta más.

La vida no está hecha
Para malgastarla con la opinión ajena.

Compartir nuestros cuerpos

Testimonio real de un fan de nuestro blog.

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